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Ceràmica

Cuchi - instrumentos populares a viento en

Es una historia larga las de los “cuchi” o silvatos, con rasgos que vienen desde la prehistoria, a la epoca de la Grecia, y por lo tanto en los siglos hasta  nosotros, con documentos raros dada la fragilidad de la materia y a la función del juego de los niños.

Inventados para imitar los pájaros, para alejar los malos espiritus, como amuletos, son hoy propuestos de nuevo en renovados materiales , en las formas, en los colores, pero siguen siendo objetos mágicos, poeticos y un poco misteriosos, a veces grotescos y  cómicos, seguramente objetos de fiesta y de buena suerte.

 


Marionetas en ceramica

Han pasado setenta años de cuando Arturo Martini abriò  y - es interesante citar,como  - un espacio  más en la cultura, animando de quinte y de ventanas esas “internas” que de otra manera fueron confiadas a la característica exclusiva de la pintura. No es de asombrarse que aunque ha pasado tanto tiempo un escultor Veneto como Mariano Fuga ha encontrado el pan para sus dientes en las huellas de su conterraneo Martini.
Porque Fuga es también un apasionado de la cerámica y no podría no encontrarse al tu por tu con el gran renovador de la escultura de nuestro siglo.

A fin de cuentas es muy famoso que alrededor de los años “40 - 50”  hubo una especie de paso de testigo de Martini a Fausto Melotti. En el laboratorio de Milano de este último, Martini - en el 47 - ha cocinado sus ultimos inventos, y es casi natural que el artista de Milano ha heredado el espiritu martiniano puesto en trabajos, en sus simpaticos treatrini. (en qué Melotti es ya postmoderno…). Fuga sabe todo de estos pasos, sabe, admira y no teme de medirse a sí mismo con estas figuras heroicas (y antiheroicas) del siglo XX. Por lo tanto sus adaptaciones tienen acentos ironicos en el primer lugar, el mínimo - será dicho - para funcionar no para exhibir desde el principio los inevitables debitos iconograficos.

Pero apenas la comparación (esta operación permite apreciar la diferencia que nuestro artista ha metido a las “spaziature” martiniane y a las “secciones” melottiane.
Eacute;sos que eran solamente metaforicamente  “teatrini” con Fuga finalmente se convierten en tales: estamos delante del teatrini de calle,  animado de trapezistas y de las maquetas aún menos acrobatas, que exhiben toda su soledad. 

Fuga ha acertado por lo tanto a sintonizarse con los grandes temas de la pintura del 1900. de los artistas callejeros del pintor Picasso a las maquetas de De Chirico, sin repetir cosas ya antes vistas.
Estos “cassettes” para  personajes extralunaticos y mudos, para actores improbables para poetas.

 

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